La INTELIGENCIA INNATA que organiza el desarrollo del ser desde el momento de la concepción y que acompaña al ser humano en todo su camino hasta el momento de la muerte, confiere al cuerpo el potencial de SANARSE Y EQUILIBRARSE POR SÍ MISMO.
El terapeuta contacta con sus manos al cuerpo del paciente de forma suave y ligera y ESCUCHA los movimientos sutiles del cuerpo, manifestación de la inteligencia innata del cuerpo, a la vez que ESCUCHA Y SUSTENTA los patrones de resistencia. Esta amplia percepción tanto de la salud integrante como de las zonas de congestión FACILITA que la salud nutra y recupere las partes fragmentadas del complejo cuerpo, mente y espíritu.
El terapeuta NUNCA IMPONE nada sobre el cuerpo de la persona, el sistema del paciente lleva la directriz de su proceso de sanación en acorde con sus propios recursos.
La fisiología del cuerpo está continuamente intentando contener y compensar las fuerzas propias de experiencias que superan los recursos del sistema. Cuando las fuerzas que generan las perturbaciones son liberadas es posible la integración y el REGRESO DE LA FUNCIONALIDAD Y MOVILIDAD.